Contorciones de la Psiquiatría en China

Contorciones de la Psiquiatría en China
Artículo del “New York Times” 25 de marzo, 2001
El abuso de la psiquiatría para intimidar y torturar a disidentes en la Unión Soviética, fueron muy bien documentados y deplorados vociferadamente por el Occidente. Esta misma práctica en la China ha recibido menos comentarios, pero Beijing, también encarcela como enfermos mentales a los no conformistas — una política que merece la atención mundial y el fuerte condenamiento por parte de los gobiernos extranjeros, incluyendo al de los Estados Unidos.
Durante la Revolución Cultural, aquellos que genuinamente eran enfermos mentales, comúnmente eran “tratados” con reeducación política, y la gente sana que no seguía la línea política prevaleciente frecuentemente fueron encarcelados en hospitales psiquiátricos. Tales abusos disminuyeron cuando la China se volvió más abierta y la psiquiatría se hizo más profesional y científica.
Hoy día sin embargo, el abuso de la psiquiatría, una vez más, parece estar en auge en la China. El Gobierno ha encarcelado forzosamente a miembros de Falun Gong en hospitales psiquiátricos. Falun Gong, un movimiento popular que aboga por la canalización de energía a través de ejercicios y la respiración profunda, ha sido el motivo de ataques en la severa persecución del Gobierno y que es destacado por abusos que hacen recordar a la Revolución Cultural, entre ellos el abuso de la psiquiatría.
Portavoces del movimiento afirman que cerca de 600 miembros han sido detenidos forzosamente en hospitales psiquiátricos.
Este número es imposible de verificar; pero periodistas e investigadores de derechos humanos han documentado numerosos casos de miembros de Falun Gong que han sido llevados a instituciones psiquiátricas donde forzosamente han sido drogados, refrenados físicamente, sujetos a descargas eléctricas y puestos en aislamiento.
Robin Munro, un investigador principal de la Universidad de Londres, explora algunos de estos casos en un artículo publicado el mes pasado en “The Columbia Journal of Asian Law.” El Sr. Munro, quien también ha trabajado para “Amnistía Internacional” y “Human Rights Watch”, investigó abusos en la China, y estima que por lo menos 3.000 personas han sido enviadas a hospitales psiquiátricos por expresar opiniones políticas en las pasadas dos décadas, sin incluir a miembros de Falun Gong.
Otro desarrollo alarmante, es la red de nuevos hospitales psiquiátricos de la policía — llamados “Ankangs,” lo cual significa “paz y felicidad” — construidos desde 1987. La ley China incluye, “daño político a la sociedad”, como comportamiento que es legalmente clasificado como peligroso y de enfermedad mental. La policía es ordenada a apresar en custodia psiquiátrica a “maníacos políticos,” definidos como gente que hacen declaraciones antigubernamentales, escriben cartas reaccionarias o “expresan opiniones sobre asuntos importantes domésticos e internacionales.” Erik Eckholm de “The Times” ha reportado que por lo menos un líder laboral fue detenido y dado terapia de descargas eléctricas en un hospital psiquiátrico. Actualmente hay 20 Ankangs, y el gobierno tiene planeado construir muchos más.
Una junta internacional de psiquiatras, la cual investigó abusos similares en la Unión Soviética, está intentando hacer público las prácticas Chinas y organizar una investigación por miembros del “World Psychiatric Association (Asociación Mundial de Psiquiatría).” El encarcelamiento psiquiátrico no es un fenómeno muy extendido en comparación a las cárceles y campos de labor forzada usadas para disidentes por el gobierno Chino. Pero es una práctica particularmente nociva, y una que merece más atención y crítica de la que ha recibido hasta ahora.