Seguidores denuncian la persecución en China del Falun Gong

07/26/2001
Por Esther Wu / The Dallas Morning News
DALLAS - Ming Jing Xue tiene un ejercicio estricto y una rutina espiritual, que solía mantener en secreto.
Casi todas las mañanas, como lo hacía cuando vivía en la Ciudad de Dalin, China, completa una serie de cinco movimientos básicos, seguidos por unos minutos de meditación.
Durante una visita a Dallas la semana pasada, la señora Xue completó su rutina, pero frente de un grupo de espectadores en el Monumento en Memoria de John F. Kennedy. "No debía cubrir las ventanas de mi casa", dice. "No tenía que preocuparme de ser arrestada".
Xue, de 58 años, es practicante del movimiento espiritual Falun Gong, el cual ha sido prohibido en China durante casi dos años. Después de haber sido arrestada dos veces por sus creencias, Xue inmigró a los Estados Unidos el año pasado.
Ahora, Xue está denunciando y tratando de que se le preste atención a la persecución que se hace a otros practicantes.
"¿Cómo poder disfrutar la libertad cuándo mis amigos viven en el temor? ¿Cómo poder descansar cuándo las personas están muriendo todos los días por practicar el Falun Gong?" señala Xue, quien practica esta disciplina desde 1996.
Los principios del Falun Gong, o Falun Dafa, como también es conocido, son la verdad, la compasión y la paciencia, o tolerancia.
Li Hongzhi introdujo esta práctica en China en 1992. Ha publicado varios libros que tratan de la autoayuda y señala cinco ejercicios para ayudar a mejorar al cuerpo y la mente. A menudo estos ejercicios se comparan con las rutinas realizadas en el Chi Kung, o en el Tai Chi.
Un residente en Dallas llamado Dakun Sun ayudó a organizar la reunión en el monumento conmemorativo de JFK.
"Desde julio de 1999, aproximadamente 250 creyentes del Falun Gong han sido asesinados en China mientras se encontraban en custodia policíaca", informa Sun. "Han encarcelado a miles. Las cifras aumentan a diario. Es hora de detener esta locura".
Los organizadores manifestaron que había muchos conceptos erróneos sobre el Falun Gong.
"No es ni una religión ni una secta", asegura Calvino Lou, practicante. "No tenemos templos, ni rituales, ni clero o sacerdotes. Nunca le pedimos dinero a la gente. No existe membresía ni iniciación".
Yaning Liu, originaria de Beijing que se unió a la campaña desde Phoenix, expresó que el Falun Gong no tenía ni agenda política ni afiliación.
"El Presidente Jiang Zemin ha percibido al Falun Gong como una amenaza, de la misma manera que lo ha hecho con otros grupos que son populares o que no involucran directamente los principios relacionados con la ideología comunista", señala.
Liu, de 29 años, y su madre han practicado el Falun Gong desde 1996. Su madre, quien impartía la materia de física en China, está cumpliendo una condena de tres años de prisión por negarse a denunciar la práctica.
Liu, quien llegó a los Estados Unidos para estudiar ingeniería eléctrica en la Universidad de Vanderbilt hace cuatro años, ha estado intentando lograr que liberen a su madre.
"Estoy muy preocupada por ella", dice. "Las condiciones en las prisiones son terribles. He pensado regresar a China, pero mi padre teme que también me arresten".
Xue tiene recuerdos perturbadores de su encarcelamiento. Su primer arresto fue el 3 de septiembre de 1999. Pusieron a los practicantes de Falun Gong en pequeñas celdas con criminales violentos, subraya.
"Me esposaron las muñecas con grilletes unidos a mis tobillos para que no pudiera sentarme; no podía estar de pie. Estaba encorvada. No podía cruzar mis piernas para meditar. Después me esposaron a una ventana que estaba más arriba de mi cabeza. Tenía que estirar mis brazos sobre mi cabeza y permanecer de pie durante tres días".
Xue permaneció confinada durante 49 días. Compartió una pequeña celda con aproximadamente otros 10 prisioneros. Ellos dormían en un tapete grande que cubría el piso.
Todos los días, los guardias le exigían que denunciara al Falun Gong. Cuando ella se negaba, los guardias la esposaban a la ventana.
Fue liberada el 22 de octubre de 1999.
Posteriormente, Xue continuó practicando el Falun Gong en su casa en forma secreta. La volvieron a arrestar en junio del 2000 y la mantuvieron en prisión durante 55 días.
"Tenía miedo de que la siguiente ocasión me enviaran a un campo de trabajos forzados", relata Xue. "A veces las personas no regresan de esos campos". Xue se mudó recientemente a Los Ángeles para estar con su hermana.
Asegura que su situación podría haber sido más fácil si hubiera denunciado sus creencias.
"Pero decir que renuncio al Falun Gong sería una mentira", afirma. "El Falun Gong trata sobre la verdad".