AGENCIA INTERNACIONAL FIDES – 2 Marzo 2001 – Distr. 4220 – NS 120

CHINA R.P. - Mary Robinson: el respeto de los derechos humanos está todavía lejos
Pekín (Fides) – "A China le queda todavía mucho camino que recorrer para adecuarse a los standards internacionales de libertad de expresión, asociación, culto", declaró Mary Robinson, Alto Comisariado de la ONU para los Derechos Humanos, en visita a Pekín para asistir a un seminario sobre crímenes menores. La visita fue ocasión para pedir la abolición de los campos de reeducación, donde viven confinados disidentes políticos y miembros del movimiento budista Falun Gong. La Sra. Robinson llegó a Pekín mientras circulaban en el mundo diversas noticias de protestas por violaciones de los derechos humanos, torturas y abusos de psiquiatría en China.
Un grupo de disidentes envió al Comisariado de la ONU una carta abierta, difundida por el Centro de Información pro Derechos Humanos y la Democracia de Hong Kong. El texto señala el caso de Xu Wenli, fundador del Partido Democrático Chino, que está descontando una pena a 13 años de cárcel. Xu está gravemente enfermo y necesitado de asistencia médica.
El tema de los derechos humanos estuvo también al centro de los recientes coloquios China-Unión Europea, tenidos los días 23 y 24 de febrero en Suecia, presidente de turno de la Unión. Thomas Hammarberg, jefe de la delegación europea, criticó a Pekín por sus numerosas condenas a muerte, por la persecución de los seguidores del Falun Gong, por confinar a disidentes en campos de reeducación. La Unión Europea tiene coloquios con China cada seis meses.
El próximo mes de marzo se tendrá en Ginebra la sesión anual de la Comisión de la ONU para los Derechos Humanos. La nueva administración americana de Bush ha afirmado que apoyará una resolución que subraya el fracaso de Pekín en el sector de los derechos humanos.
En tanto, la prensa internacional no ve con buenos ojos la candidatura de Pekín para las Olimpiadas del 2008. Según un comentario del Economist del 24 de febrero del 2001, un gobierno que pisotea los derechos humanos no puede organizar un evento deportivo que se propone promover la dignidad humana. Es improbable –se lee- que reformas políticas y respeto de los derechos humanos den pasos adelante como resultado de la concesión de los Juegos. (02.03.2001)
CHINA R.P. - Los miembros del Falun Gong confinados en manicomios
Londres (Fides) – El gobierno de Pekín ha puesto en práctica una nueva estrategia para reprimir el movimiento budista Falun Gong: internar a sus seguidores en hospitales psiquiátricos. Lo denuncia Robin Munro, investigador inglés del Centro de Estudios Chinos de la Universidad de Londres, en un ensayo con el título Psiquiatría judiciaria en China y sus abusos políticos. Según Munro, el gobierno chino encierra a los seguidores del Falun Gong en estructuras para enfermos mentales. Retomando un sistema en voga en la antigua Unión Soviética, las autoridades tratan de desacreditar el movimiento, describiendo a sus miembros como desequilibrados y necesitados de asistencia psíquica.
En dicho estudio, publicado por el Columbian Journal of Asian Law, Munro hace notar que, desde el inicio de la represión del movimiento de inspiración budista (julio de 1999), ha habido en China un aumento vertiginoso de los internados en hospitales psiquiátricos.
La investigación de Munro tomó en consideración 20 centros para patologías criminales dirigidos por la policía china. Según observadores, estos institutos son el peor ejemplo de los abusos y violencias cometidos contra los internados. Activistas pro derechos humanos han pedido a la World Psycological Association censurar y suspender a China de la asamblea general de la asociación.
La práctica de confinar a los disidentes políticos en los manicomios fue utilizada en el decenio del poder de Mao Tse Tung (1966-76) y luego abandonada por las autoridades chinas. Con la explosión del Falun Gong se ha recuperado y aplicado de nuevo a los disidentes religiosos o políticos. El ensayo de Munro cita el caso de Cao Maobing, trabajador de una fábrica de seda en la provincia de Jiangsu, que protestó contra la corrupción de los funcionarios públicos y trató de organizar a los trabajadores en un sindicato autónomo. Por eso fue llevado a un hospital psiquiátrico, declarado "psicótico paranoide" y sometido a electro-shock. Según el ensayo, cientos de seguidores del Falun Gong son tratados de este modo. Escribe Munro: "Sanas o enfermas, estas personas no han cometido ningún crimen según los standards internacionales".
Hace unos días, Mons. Joseph Zen, Obispo coadjutor de Hong Kong, dijo que "lo que ha sucedido al Falun Gong podría extenderse a la Iglesia… Si se identifican las críticas al gobierno con el mal, entonces también la Iglesia católica no oficial en China podría estar en peligro y ser definida culto maléfico". Con Mons. Zen, cinco organizaciones católicas y siete grupos protestantes de Hong Kong expresaron su desilusión por la represión del Falun Gong. (02.03.2001)